Profesión de Riesgo

En la mañana de hoy tenía cosas que hacer fuera y he llegado tarde al despacho. Como casi siempre lo primero que hago es dirigirme a esa máquina del pasado que algunos se empeñan todavía en utilizar, el antediluviano fax.

Cojo el documento que cuelga, un Auto del Juzgado de lo Penal 7 de Málaga y, siguiendo otra costumbre, comienzo a leer su parte dispositiva, momento en el que el corazón me da un vuelco, porque literalmente me ponen a mi en en busca y captura:

Al parecer el funcionario de turno, no ha apreciado la diferencia entre "acusado" (o en este caso condenado) y Abogado. Y cuando tenía que haber dicho que se lozalizase y detuviese a mi cliente, ha optado por mandarme a mi a presidio.

 

Supongo que mañana por la mañana podre arreglarlo antes de que la policía me detenga y que esto no irá a más, pero no me puedo quitar de la cabeza el desbarajuste que hay en nuestra Administración de Justicia ni tampoco que la abogacía es, cada vez más, una profesión de riesgo.

 
 
 
 

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